Recordando el Taller de regulación emocional.

Recordando el Taller de regulación emocional.

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El pasado sábado 27 de octubre, la Asociación Atlas volvió a invitarnos a participar. Esta vez, César Sánchez, psicólogo de Apananá, impartió un taller sobre Regulación Emocional. A continuación, os mostramos un resumen de lo que fue la sesión.

César comenzó introduciendo qué son las emociones y por qué todas las emociones son necesarias ya que todas nos enseñan algo. Además nos explicó que toda decisión y conducta conlleva una emoción.

Entre todas las emociones, César quiso centrarse en la ansiedad  ya que se trata de una emoción desconocida pero muy importante. Nos explicó que ciertos niveles de ansiedad son útiles y necesarios para emprender acciones, ya que si no tenemos un cierto nivel de ansiedad nuestro rendimiento no será el más óptimo. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a situaciones en las que además de percibir una amenaza, también percibimos que no tenemos recursos suficientes para afrontarla, aumentan nuestros niveles de ansiedad. A su vez nuestros recursos de respuesta disminuyen, optando por la agresividad o por la huida. Una opción alternativa podría ser racionalizar esos pensamientos que previamente hemos confirmado como reales y nos hacen mucho daño.

Es importante reconocer dónde está la diferencia entre la ansiedad normal y la ansiedad patológica.

Cuando acumulamos niveles de ansiedad muy altos y prolongados en el tiempo, reaccionamos de manera desproporcionada y agresiva ante cualquier disparador.

La agresividad entonces se puede manifestar de maneras diferentes, no sólo con violencia física y verbal; también hay otras formas de violencia como los silencios, “hacer el vacío”, la ironía, etc.

La curva de la hostilidad de Barbara Allaire y Robert McNeill nos indica que en el momento del disparo en que la situación se siente y percibe como frustrante (momento en el que la persona estalla), no se debe reaccionar nunca con provocaciones ni es momento de consejos. Hay que dejar que el “estallido” pase manteniéndonos calmados hasta que esa reacción se va enlenteciendo. Cuando esa activación va disminuyendo podemos entonces poner en marcha las conductas de afrontamiento. Sin embargo, debemos esperar a que  se haya producido el enfriamiento de ese disparador para buscar soluciones.

¿Cómo debemos intervenir en la fase de afrontamiento?: activando nuestro autocontrol, mediante la escucha activa, reservándonos los juicios, mostrando empatía y haciéndoselo saber a la persona, expresando nuestros sentimientos, ofreciendo otras formas de actuación. No significa que tengamos que darle la razón.

Entender que para que el hijo aprenda a regularse emocionalmente primero tienen que aprender a regularse los padres. Es un proceso lento y difícil pero necesario.

Hay distintas técnicas y herramientas que ayudan a reducir la ansiedad, como la práctica de la meditación, mindfulness, yoga, etc.

César realizó un ejercicio de respiración diafragmática con los asistentes al taller para que pudiésemos comprobar cómo, a través de este tipo de respiración podemos reducir también nuestros niveles de ansiedad.

Por último, nos mostró la Realidad Virtual como herramienta eficaz para reducir la ansiedad y fobias ante distintos tipos de situaciones. Mediante la exposición repetitiva a situaciones que nos producen ansiedad y, siempre acompañados por un profesional especializado en ello, podemos ver disminuidos nuestros niveles de ansiedad. Algunos asistentes tuvieron la oportunidad de experimentar lo que se siente y percibe en un primer ejercicio de realidad virtual.

El equipo de Apananá nos sentimos satisfechos con la sesión y con el feedback de los asistentes, aunque nos habría gustado tener más tiempo para poder profundizar más, ya que las casi 3 horas se quedaron cortas. Gracias a la Asociación Atlas por volver a contar con nosotros y por el numeroso grupo de asistentes que mostraron interés en participar.

Belén Ruiz de Miguel 

 

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Recordando las Jornadas de Apego y Resiliencia infantil Octubre 2017

Recordando las Jornadas de Apego y Resiliencia infantil Octubre 2017

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Hace un año pude asistir a las excelentes jornadas en una gran ciudad como San Sebastián, con el fin de reivindicar los buenos tratos a la infancia, así como promover los conocimientos más actuales sobre el apego y la resiliencia infantil en un contexto de buenos tratos.

Las ponencias se llevaron a cargo de profesionales tales como Jorge Barudi, Rafael Benito, Maryorie Dantagnan y Niels Peter Rygaard. Todo ello moderado por un entrañable Jose Luis Gonzalo Marrodán, que amenizó cálidamente y con ejemplo de buen trato a los que allí nos congregábamos, tanto profesionales como padres y madres adoptantes y acogedores.

Después de una acogedora presentación a cargo de los niños y niñas de la Ikastola Axular de San Sebastián, así como de una entrevista realizada al Director de la misma, el psicólogo y filántropo Niels Peter Rygaard inauguró las jornadas con su ponencia “Comprendiendo y tratando el Trastorno de Apego en niños descuidados, abandonados y adoptados”.  Este psicólogo, con más de 30 años trabajando con niños y niñas que padecen trastornos de apego graves, y consultor para el Gobierno Danés en materia de adopción, presentó el Trastorno de Apego.  La síntesis de su ponencia se podría ilustrar con la misma metáfora que utiliza para explicar el despertar de las células cerebrales después del nacimiento a través de la estimulación epigénetica. “Un cerebro de un recién nacido es como un árbol de navidad: ¡tus cuidados encenderán todas las luces!”. Así explica como niños y niñas que fueron descuidados, maltratados o abusados antes de los tres años, no tuvieron la oportunidad de encender esas “luces” y por tanto no pudieron “encencer” sus capacidades básicas para el apego y el vínculo con los demás, desarrollándose así un Trastorno de apego. A pesar de ello, no tiremos la toalla y hay mucho por hacer incluso cuando se ha desarrollado este trastorno. Es ahí donde entra en juego nuestra responsabilidad como profesionales, madres y padres acogedores y adoptantes, proporcionando una base segura a esos niños y niñas abandonados. Muchas de estas claves las podemos encontrar en su obra “El niño abandonado. Guía para el tratamiento de los trastornos de apego”, de la editorial Gedisa.

La segunda ponencia estuvo a cargo de Jorge Barudy, neuropsiquiatra, psiquiatra infantil y terapéuta familiar, fundador y director de EXIL (Centro Médico Psicosocial para exiliados y víctimas de la violencia y la tortura) así como del IFIV (Instituto de Formación e Investigación sobre la Violencia), y sobre todo activista defensor de los derechos de la infancia. Su ponencia “Los buenos tratos y la promoción de la resiliencia infantil: cimientos de la prevención y del tratamiento de las consecuencias del maltrato institucional”, pone verdadero énfasis en la “estupidez” humana como eje vertebrador de la violencia sistémica que nos afecta a todos y en especial a la infancia. Estupidez en forma de burocracia por parte de la Administración, incompetencia por parte de los profesionales y ausencia de implicación por parte de todos. Son formas de estupidez entre otras, que generan o agravan los efectos de los traumas ocasionados en otros ámbitos. Como antídoto a la estupidez propone la ética, el compromiso y la sabiduría de los profesionales, promoviendo la resiliencia infantil, empezando por nuestra propia resiliencia y buen trato hacia nosotros mismos.

A continuación Mayorie Dantagnan, psicóloga y psicoterapeuta infantil, responsable del programa de psicoterapia del EXIL y codirectora del IFIV de España, presentó “La aplicación de la mentalización en la parentalidad y marentalidad terapéutica de los niños y niñas adoptados y acogidos”. Define el concepto de mentalización como “la capacidad imaginativa para interpretar el sentido de la conducta de otros considerando sus estados mentales y sus intenciones, así como comprender el impacto de nuestros afectos y conductas en los otros” (Fonagy et al. 1996, 2002). Esta idea supone la capacidad de comprendernos y comprender a otros, basándonos en lo que nos pasa por dentro. Se trata de un ingrediente esencial de cara a ofrecer a los hijos e hijas un contexto de buenos tratos, nutritivo y estructurante, correctivo y reparador que contrarreste el impacto de los traumas tempranos y complejos, previos al acogimiento o adopción. Como profesionales, y cuando trabajamos con familias adoptivas y acogedoras, nuestra responsabilidad pasa por trabajar la “afectividad mentalizada” con los padres o cuidadores, promoviendo así que ellos se relacionen con sus hijos del mismo modo. Dicho con otras palabras, el desafío de la parentalidad y mentalidad terapéutica “es la propia capacidad del cuidador/a de tolerar y regular sus propios estados internos y su experiencia afectiva lo que permitirá tolerar y regular estas experiencias en su niño/a” (A. Slade, 2006).

Para finalizar la primera de las dos jornadas, pudimos presenciar un encuentro de experiencias entre diferentes padres y madres acogedores y adoptantes, bajo el título de “Resiliencia en adopción”, donde compartieron su particular “carrusel” de vivencias y emociones en su proceso particular. Son los verdaderos protagonistas de las jornadas. Solo puedo dar las gracias por compartir generosamente su experiencia ante las 300 personas que allí nos reuníamos.

El segundo día de las jornadas amaneció en manos de una brillante exposición por parte del psiquiatra Rafael Benito Moraga. El título presentado fue “Neurobiología y terapia de juego. ¿Qué pasa en el cerebro cuando hacemos una caja de arena?”.  Magnífica exposición al retratar de una manera tan clara y comprensible la estructura del sistema nervioso central desde los comienzos de la evolución y desde el nacimiento. Asimismo haciendo énfasis en el impacto negativo del maltrato en el neurodesarrollo y sus consecuencias, como por ejemplo la hiperfunción de los sistemas de respuesta al estrés. Afortunadamente, también encontramos elementos que favorecen el desarrollo del sistema nervioso de los niños (y adultos), como el juego. Más aún que favorecerlo, se convierte en una herramienta crucial desde los primeros meses de vida, comenzando con juegos tan básicos como las “cosquillas” o el “cucu-tras”, que ya desde los primeros días de vida favorecen el desarrollo del sistema nervioso autónomo. Y como no podía ser de otra manera, el juego también es un elemento fundamental para la curación del daño traumático.  En este sentido, un caso particular es el juego de “la caja de arena”. “Consiste en jugar en una caja de madera especialmente proporcionada donde los pacientes también tienen a su disposición un número de pequeñas figuras con las cuales ellos dan realización formal a sus mundos internos”. (Dora Kalff, Journal of Sandplay Therapy, Volume 1, Number 1, 1991). La elaboración de la caja de arena es un trabajo de todo el sistema nervioso y que sirve para la integración cerebral. Su elaboración también proporciona un conocimiento profundo de los estados mentales/cerebrales y hace posible expresarlos a través de un medio que los devuelve corregidos y completados, hecho fundamental para la elaboración del trauma en niños y niñas que lo han sufrido. Más adelante y finalizando las jornadas, se llevó a cabo la presentación del libro de Rafael Benito y José Luis Gonzalo, titulado “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia”, donde se detalla esta herramienta terapéutica que tan buenos resultados está ofreciendo.

Niels Peter Rygaard inauguró las ponencias, y también se hizo cargo de cerrarlas. Así fue con su segunda ponencia de las jornadas, titulada “Migración y urbanización: consecuencias para las familias y el desarrollo infantil, y la necesidad de desarrollo de la atención profesional”.  Un dato escalofriante para comenzar, 100.000.000 de niños en el mundo sin cuidados parentales. Y otro dato, 1.500.000 menores de 3 años al cuidado estatal en la Unión Europea. Las causas, múltiples, desde la urbanización global y el estrés de las migraciones en las familias, a las altas tasas de divorcio y relaciones demasiado breves. Es una realidad. La Fundación FAIRSTART, de la que es co-fundador Niels Peter Rygaard, tiene como misión proporcionar educación y programas de formación a las ONG, gobiernos y profesionales, dado que esta misma fundación ha encontrado dos desafíos comunes en cualquier país visitado: una falta de supervisión gubernamental de los sistemas de cuidado para niños sin padres, y una falta de educación en materia de cuidados y de desarrollo institucional para referentes de casos, cuidadores de acogida, equipos y supervisores. Y, ¿cómo acceder a cualquier rincón del mundo para cumplir con la misión de FAIRSTART? A través de programas gratuitos de e-learning (aprendizaje a través de internet) para las instituciones y los padres acogedores, en los idiomas locales. En este proyecto se encuentra inmersa ahora mismo esta fundación de origen danés.

No hubo mejor manera de finalizar estas jornadas que contar con una nueva mesa de experiencias, esta vez de la mano de profesionales en la atención directa de la protección a la infancia, y de la mano de uno de los protagonistas de incalculable valor como lo es un antiguo usuario del sistema de protección infantil. La mesa de experiencias fue denominada bajo el título de “El milagro de resiliar en la mayoría de edad tras salir del sistema de protección a la infancia”. Bajo este título, pudimos escuchar claves fundamentales a tener en cuenta para mejorar nuestro sistema de protección infantil actual.

Solo me queda felicitar y agradecer a la organización, profesionales y colaboradores que ofrecieron generosamente lo mejor de sí mismos al público que allí asistíamos, todo ello bajo un clima de buen trato como ejemplo de lo que nuestros niños y jóvenes necesitan de nosotros como adultos.

César Sánchez Prieto

 

Encuentro de familias en la Sierra de Madrid

Encuentro de familias en la Sierra de Madrid

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El pasado 16 de junio llevamos a cabo ¡por fin! el Encuentro para Familias Adoptivas y Acogedoras que con tanta ilusión habíamos preparado el equipo de Apananá. Tras tener que posponer la primera convocatoria organizada para el 3 de junio debido a la previsión de lluvias, el día 16 pudimos disfrutar de un maravilloso día soleado en un campo precioso con un verde intenso que habían dejado las recientes lluvias.

Así como en la naturaleza todo fluye por sí solo, de la misma manera ocurrió durante el encuentro entre las familias que acudieron al evento. Y qué mejor escenario que la propia naturaleza en un entorno privilegiado como es el valle de la Fuenfría, ese tesoro que tenemos alejándonos tan solo unos kilómetros del asfalto de la ciudad.

Rescatados todos y todas de nuestras rutinas diarias, de nuestros espacios cerrados como lo son oficinas, despachos y aulas, de repente nos encontramos en un oasis donde pudimos sintonizar con la naturaleza y dejar fluir ideas a padres y madres, y creatividad y juego por parte de niños y niñas, éstos acompañados de manera muy especial, sensible y cuidadosa por Ana y Vandita.

Habitualmente hay encuentros entre familias adoptivas o acogedoras pero nosotros queríamos organizar un encuentro conjunto en el que familias adoptivas y acogedoras pudiesen interrelacionar entre sí, ya que comparten mucho en común y es muy enriquecedor lo que pueden aportarse unas a otras.

Las familias de acogida forman parte de la historia de vida de muchos niñ@s adoptad@s y nosotros pensamos que es importante y positivo hacer posible que ese contacto se conserve. Las familias acogedoras realizan una labor extraordinaria proporcionando la estabilidad, incondicionalidad y seguridad de una familia y evitando la institucionalización. Las familias adoptivas deben ser conscientes de los beneficios que sus hijos han obtenido gracias a la generosidad de estas familias y reconocer que son parte importante de la vida e identidad de sus hijos.

Desde Apananá queríamos conocer las necesidades de las familias que allí se encontraban, y qué mejor manera que un entorno sin pizarras, sin pantallas, sin pupitres, sin paredes y sin horarios para dejar fluir sus experiencias, impresiones, dudas y necesidades. El uso de las tecnologías de la información y la comunicación, la educación afectivo-sexual, el bullying y la adolescencia fueron algunas de las inquietudes expresadas por madres y padres. De todo ello tomamos nota, desde luego.

Y sin duda, ver a esos padres y madres compartiendo de manera informal, espontánea, tan natural y directa sus experiencias, fue una de nuestras recompensas ese día. Por otro lado, todo ello supuso un ejemplo de autocuidado que merecen y necesitan, teniendo tanto a sus espaldas. No olvidemos el valor del autocuidado. Recibir para poder dar.

Los protagonistas de este encuentro fueron los niños que pasaron un día genial y sus caras eran reflejo de ello. Aunque al principio algunos no querían separarse de sus padres, según avanzó el día no querían irse. Este encuentro les sirvió para ver a niños como ellos (adoptados y acogidos) y sentirse identificados. Además, pudieron disfrutar de juegos y canciones acompañados por Ana y Vandi. Mientras tanto, los adolescentes prefirieron unirse entre ellos y “estar a su aire”.

Otro grupo numeroso de niños se hicieron “un amigo muy especial”: un gran árbol junto al que pasaron horas y horas alrededor de él, trepando, desplazando y transportando las ramas caídas y jugando bajo su sombra. Era increíble la atracción por ese árbol.

En el coche de vuelta, lo comentamos entre el equipo y pensamos en la metáfora que nos enseñaba este árbol tan especial: el árbol simbolizaba el referente que estos pequeños necesitan, ya que les había ofrecido durante todo el día su protección y cobijo, les había cuidado con su sombra, les había abrazado con sus ramas y divertido con sus juegos…y los niños no necesitaron nada más.

La música fue otra gran protagonista del día. Ana nos mostró instrumentos de todos los rincones del mundo que fue sacando de su interminable mochila, disfrutando entre todos de las diferentes melodías que podíamos obtener con ellos, con nuestra voz y con nuestro cuerpo. El lenguaje de la música es universal y consigue llegar donde las palabras muchas veces no pueden.

Este encuentro también nos ha recordado la importancia del valor del contacto, y no el contacto que hace posible cualquiera de las maravillosas maneras que nos ofrecen las telecomunicaciones y gracias a las que podemos unirnos personas con intereses y necesidades comunes, sino el contacto directo, el visual, el auditivo, el del sentido del tacto, ese contacto que se hace tan difícil en el día a día.

Lo que aquel día vivimos todos, supone también una reivindicación de ese contacto directo y humano que necesitamos los adultos y también niños y niñas que han vivido una historia donde ese contacto en muchas ocasiones no ha existido y otras veces ha sido excesivamente cruel.

Realizar este encuentro ha sido para nosotros un regalo después de tanto tiempo de esfuerzo, trabajo y dedicación. Con frecuencia nos planteamos si realmente nuestro trabajo tiene sentido, y si realmente las necesidades que nosotros percibimos las familias las sienten. Es difícil no rendirse con todas las piedras que aparecen en el camino.

Sin embargo, el 16 de junio no hicieron falta palabras. Nos bastó observar las caras y actitudes de los protagonistas para saber que sí es importante estar y continuar.

Belén Ruiz de Miguel

César Sánchez Prieto

Vandita García Garrido