Las etiquetas no siempre ayudan

Las etiquetas no siempre ayudan

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Desde hace un tiempo me estoy dando cuenta de todas las etiquetas que se nos ponen a las personas adoptadas. Sé que siempre se ponen por una  buena causa como es conseguir que tanto administraciones, como profesionales y familias etc. Sean cada vez más conscientes de nuestra realidad y por tanto se involucren más en todos los ámbitos que conlleva la adopción. Algunas de estas etiquetas son: TDAH, trastornos del aprendizaje, niñ@s problemáticos, trastornos de conducta, traumas, etc.

Cuando busco en internet artículos sobre adopción lo primero que aparece es todo aquello relacionado con los problemas que podemos tener en la escuela, los problemas que podemos crear en nuestras familias, los problemas que tenemos por el mero hecho de ser adoptad@s etc, todos ellos vienen acompañados con sus respectivas etiquetas. Las cuales ayudan a entender y comprender ciertas actitudes que podemos tener,  por supuesto que debemos dar a conocer las posibles dificultades con las que nos encontramos  para que así se pueda  facilitar nuestra integración en la vida cotidiana.

Pero… ¿realmente estas etiquetas siempre nos ayudan? Yo lo dudo, me planteo diferentes situaciones en las que estas etiquetas me pueden perjudicar. Por ejemplo  cuando una persona me vaya a contratar  y asocie: “persona adoptada=problemática, TDAH, etc” o  a la hora de establecer nuevas amistades, o vínculos sociales en los que la gente pueda asociar la adopción a una personalidad inmadura.

Por estos motivos considero que hay que empezar a usar etiquetas como “resiliencia” “esfuerzo” “empatía”, ya que son otras de las cualidades que tenemos las personas adoptadas  y que nos pueden ayudar no solo a integrarnos sino también a valorarnos más a nosotros mismos.

                                                                                                              Vandita García Garrido