Actividades “divertidas”

Actividades “divertidas”

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En el colegio hay multitud de tareas que a primera vista pueden ser divertidas y que los profesores seguramente plantean con toda su buena intención. Pero esa diversión, en el caso de niños adoptados, se puede ver un poco truncada. A continuación, os voy a contar algunas de esas tareas “divertidas”:

El tópico del árbol genealógico: esta actividad año tras año sigue realizándose en primaria. Este árbol se basa en los genes familiares y nuestros genes no son los mismos que los de nuestra familia, por lo que tendríamos que hacer un árbol con siluetas y no con fotos como se pide. El caso es que cuando se lo comentas al profesor te suele decir que lo hagas de tu familia que es a eso a lo que se refiere.  Y yo me pregunto ¿tanto cuesta llamarlo árbol de la vida o árbol familiar? De esta forma evitarían que nuestros padres o nosotros mismos tengamos que decir de nuevo que somos adoptados.

Otra de las actividades “divertidas”, es aquella en la que hay que llevar una foto de tu nacimiento o una ecografía; la ecografía casi ninguno la tenemos y la de nacimiento puede que sea con 3 días o incluso con algunos meses, pero justo la del momento de nacimiento no la tenemos. Esta actividad tiene fácil solución: pedir una foto de nuestro momento más feliz o una foto de nuestra familia.

Estas son las actividades que se suelen realizar en los primeros cursos de primaria.

Pero en secundaria también hay alguna de esas actividades, como por ejemplo en biología cuando se llega al tema de la genética, es muy común proponer en clase  que pensemos de qué color tienen nuestros padres los ojos, o cómo tienen el pelo, o el grupo de sangre; todo esto se hace para compararnos con nuestros rasgos físicos y estas preguntas,  justo en plena adolescencia pueden ser una bomba para nosotros, ya que es una etapa en la que quizás estemos buscando parecidos en nuestra familia y no los encontremos, en la que nos preguntamos de qué color es pelo de nuestra madre o padre biológico y tampoco lo sabremos, y estas dudas estarán independientemente de lo que se hable en clase. Considero que esas preguntas relacionadas con la genética se pueden hacer de forma general y no tienen porqué estar relacionadas con los padres.

Estas son algunas de las actividades con las que nos encontramos durante nuestra etapa escolar, actividades que cambiando su nombre o su forma de realizarla nos podrían facilitar nuestra estancia en la escuela. Y para cambiar esto, no se empieza en primaria llamando al árbol genealógico árbol familiar, se empieza  por eliminar el mal denominado “color carne”, ese color rosa porque ¿quién tiene exactamente el color de la piel del “color carne” de las pinturas de plastidecor? si nos miramos atentamente, cada persona tiene un color y tonalidad diferente de piel.

También se cambia realizando actividades en las que cada niño pueda dar a conocer a su familia porque cada vez hay más tipos de familias y todas tienen cabida en la escuela.

Sabemos que la individualización del niñ@ en aulas de 25 alumnos o más  es muy difícil por eso en estos casos os pedimos que se generalice en vez de que se individualice.

Vandita García Garrido

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Campaña ¡Dí no!

Campaña ¡Dí no!

Campaña ¡Di No!  

Nos ha parecido interesante compartir un enlace donde poder informar, y con ello prevenir,  acerca de los riesgos de extorsión sexual online. La sextorsión online tiene lugar cuando a través de la Red se intenta conseguir imágenes o vídeos de connotación sexual en los que aparezcan menores, mediante la extorsión o el chantaje. Este enlace supone un recurso de prevención tanto para las familias como para niños y niñas, así como adolescentes.

¿Por qué nos parece relevante compartirlo aquí? Niños, niñas y adolescentes conforman un grupo de riesgo vulnerable al abuso por parte de aquellas personas adultas sin escrúpulos y con algún rol de autoridad sobre ellos. Si además de ésto, tenemos en cuenta la historia previa de muchos de los niños que en su momento fueron abandonados, la vulnerabilidad se multiplica. Desde nuestra experiencia y la de otros profesionales, desgraciadamente nos encontramos no pocas veces una historia de malos tratos y abusos, en ocasiones de tipo sexual, en niños y niñas adoptados y acogidos. Una de las consecuencias de este tipo de experiencias es la revictimización, entendida como la experiencia posterior de violencia física y/o sexual en víctimas de abuso sexual infantil por agresores distintos al causante del abuso en la infancia. Son diversos los estudios que han mostrado el riesgo de revictimización que presentan las víctimas de abuso sexual infantil.

A la vez, cuando hablamos de abusos sexuales, un factor de riesgo añadido es su opacidad. En muchas ocasiones es tratado como un tema tabú del que no se habla. Las víctimas no lo hacen por vergüenza o culpa, los agresores lo esconden,  la familia no sabe cómo hacerlo, y los profesionales no lo abordamos siempre como deberiamos. En esta ocasión, de la mano de la campaña ¡Di No!, la Europol en colaboración con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tratan de concienciar de una manera amable y cercana a los menores sobre estas prácticas en Internet donde los delincuentes tratan de acercarse a ellos a través de las redes sociales y plataformas online.

Campaña ¡Dí no!

Recordando las Jornadas de Apego y Resiliencia infantil Octubre 2017

Recordando las Jornadas de Apego y Resiliencia infantil Octubre 2017

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Hace un año pude asistir a las excelentes jornadas en una gran ciudad como San Sebastián, con el fin de reivindicar los buenos tratos a la infancia, así como promover los conocimientos más actuales sobre el apego y la resiliencia infantil en un contexto de buenos tratos.

Las ponencias se llevaron a cargo de profesionales tales como Jorge Barudi, Rafael Benito, Maryorie Dantagnan y Niels Peter Rygaard. Todo ello moderado por un entrañable Jose Luis Gonzalo Marrodán, que amenizó cálidamente y con ejemplo de buen trato a los que allí nos congregábamos, tanto profesionales como padres y madres adoptantes y acogedores.

Después de una acogedora presentación a cargo de los niños y niñas de la Ikastola Axular de San Sebastián, así como de una entrevista realizada al Director de la misma, el psicólogo y filántropo Niels Peter Rygaard inauguró las jornadas con su ponencia “Comprendiendo y tratando el Trastorno de Apego en niños descuidados, abandonados y adoptados”.  Este psicólogo, con más de 30 años trabajando con niños y niñas que padecen trastornos de apego graves, y consultor para el Gobierno Danés en materia de adopción, presentó el Trastorno de Apego.  La síntesis de su ponencia se podría ilustrar con la misma metáfora que utiliza para explicar el despertar de las células cerebrales después del nacimiento a través de la estimulación epigénetica. “Un cerebro de un recién nacido es como un árbol de navidad: ¡tus cuidados encenderán todas las luces!”. Así explica como niños y niñas que fueron descuidados, maltratados o abusados antes de los tres años, no tuvieron la oportunidad de encender esas “luces” y por tanto no pudieron “encencer” sus capacidades básicas para el apego y el vínculo con los demás, desarrollándose así un Trastorno de apego. A pesar de ello, no tiremos la toalla y hay mucho por hacer incluso cuando se ha desarrollado este trastorno. Es ahí donde entra en juego nuestra responsabilidad como profesionales, madres y padres acogedores y adoptantes, proporcionando una base segura a esos niños y niñas abandonados. Muchas de estas claves las podemos encontrar en su obra “El niño abandonado. Guía para el tratamiento de los trastornos de apego”, de la editorial Gedisa.

La segunda ponencia estuvo a cargo de Jorge Barudy, neuropsiquiatra, psiquiatra infantil y terapéuta familiar, fundador y director de EXIL (Centro Médico Psicosocial para exiliados y víctimas de la violencia y la tortura) así como del IFIV (Instituto de Formación e Investigación sobre la Violencia), y sobre todo activista defensor de los derechos de la infancia. Su ponencia “Los buenos tratos y la promoción de la resiliencia infantil: cimientos de la prevención y del tratamiento de las consecuencias del maltrato institucional”, pone verdadero énfasis en la “estupidez” humana como eje vertebrador de la violencia sistémica que nos afecta a todos y en especial a la infancia. Estupidez en forma de burocracia por parte de la Administración, incompetencia por parte de los profesionales y ausencia de implicación por parte de todos. Son formas de estupidez entre otras, que generan o agravan los efectos de los traumas ocasionados en otros ámbitos. Como antídoto a la estupidez propone la ética, el compromiso y la sabiduría de los profesionales, promoviendo la resiliencia infantil, empezando por nuestra propia resiliencia y buen trato hacia nosotros mismos.

A continuación Mayorie Dantagnan, psicóloga y psicoterapeuta infantil, responsable del programa de psicoterapia del EXIL y codirectora del IFIV de España, presentó “La aplicación de la mentalización en la parentalidad y marentalidad terapéutica de los niños y niñas adoptados y acogidos”. Define el concepto de mentalización como “la capacidad imaginativa para interpretar el sentido de la conducta de otros considerando sus estados mentales y sus intenciones, así como comprender el impacto de nuestros afectos y conductas en los otros” (Fonagy et al. 1996, 2002). Esta idea supone la capacidad de comprendernos y comprender a otros, basándonos en lo que nos pasa por dentro. Se trata de un ingrediente esencial de cara a ofrecer a los hijos e hijas un contexto de buenos tratos, nutritivo y estructurante, correctivo y reparador que contrarreste el impacto de los traumas tempranos y complejos, previos al acogimiento o adopción. Como profesionales, y cuando trabajamos con familias adoptivas y acogedoras, nuestra responsabilidad pasa por trabajar la “afectividad mentalizada” con los padres o cuidadores, promoviendo así que ellos se relacionen con sus hijos del mismo modo. Dicho con otras palabras, el desafío de la parentalidad y mentalidad terapéutica “es la propia capacidad del cuidador/a de tolerar y regular sus propios estados internos y su experiencia afectiva lo que permitirá tolerar y regular estas experiencias en su niño/a” (A. Slade, 2006).

Para finalizar la primera de las dos jornadas, pudimos presenciar un encuentro de experiencias entre diferentes padres y madres acogedores y adoptantes, bajo el título de “Resiliencia en adopción”, donde compartieron su particular “carrusel” de vivencias y emociones en su proceso particular. Son los verdaderos protagonistas de las jornadas. Solo puedo dar las gracias por compartir generosamente su experiencia ante las 300 personas que allí nos reuníamos.

El segundo día de las jornadas amaneció en manos de una brillante exposición por parte del psiquiatra Rafael Benito Moraga. El título presentado fue “Neurobiología y terapia de juego. ¿Qué pasa en el cerebro cuando hacemos una caja de arena?”.  Magnífica exposición al retratar de una manera tan clara y comprensible la estructura del sistema nervioso central desde los comienzos de la evolución y desde el nacimiento. Asimismo haciendo énfasis en el impacto negativo del maltrato en el neurodesarrollo y sus consecuencias, como por ejemplo la hiperfunción de los sistemas de respuesta al estrés. Afortunadamente, también encontramos elementos que favorecen el desarrollo del sistema nervioso de los niños (y adultos), como el juego. Más aún que favorecerlo, se convierte en una herramienta crucial desde los primeros meses de vida, comenzando con juegos tan básicos como las “cosquillas” o el “cucu-tras”, que ya desde los primeros días de vida favorecen el desarrollo del sistema nervioso autónomo. Y como no podía ser de otra manera, el juego también es un elemento fundamental para la curación del daño traumático.  En este sentido, un caso particular es el juego de “la caja de arena”. “Consiste en jugar en una caja de madera especialmente proporcionada donde los pacientes también tienen a su disposición un número de pequeñas figuras con las cuales ellos dan realización formal a sus mundos internos”. (Dora Kalff, Journal of Sandplay Therapy, Volume 1, Number 1, 1991). La elaboración de la caja de arena es un trabajo de todo el sistema nervioso y que sirve para la integración cerebral. Su elaboración también proporciona un conocimiento profundo de los estados mentales/cerebrales y hace posible expresarlos a través de un medio que los devuelve corregidos y completados, hecho fundamental para la elaboración del trauma en niños y niñas que lo han sufrido. Más adelante y finalizando las jornadas, se llevó a cabo la presentación del libro de Rafael Benito y José Luis Gonzalo, titulado “La armonía relacional. Aplicaciones de la caja de arena a la traumaterapia”, donde se detalla esta herramienta terapéutica que tan buenos resultados está ofreciendo.

Niels Peter Rygaard inauguró las ponencias, y también se hizo cargo de cerrarlas. Así fue con su segunda ponencia de las jornadas, titulada “Migración y urbanización: consecuencias para las familias y el desarrollo infantil, y la necesidad de desarrollo de la atención profesional”.  Un dato escalofriante para comenzar, 100.000.000 de niños en el mundo sin cuidados parentales. Y otro dato, 1.500.000 menores de 3 años al cuidado estatal en la Unión Europea. Las causas, múltiples, desde la urbanización global y el estrés de las migraciones en las familias, a las altas tasas de divorcio y relaciones demasiado breves. Es una realidad. La Fundación FAIRSTART, de la que es co-fundador Niels Peter Rygaard, tiene como misión proporcionar educación y programas de formación a las ONG, gobiernos y profesionales, dado que esta misma fundación ha encontrado dos desafíos comunes en cualquier país visitado: una falta de supervisión gubernamental de los sistemas de cuidado para niños sin padres, y una falta de educación en materia de cuidados y de desarrollo institucional para referentes de casos, cuidadores de acogida, equipos y supervisores. Y, ¿cómo acceder a cualquier rincón del mundo para cumplir con la misión de FAIRSTART? A través de programas gratuitos de e-learning (aprendizaje a través de internet) para las instituciones y los padres acogedores, en los idiomas locales. En este proyecto se encuentra inmersa ahora mismo esta fundación de origen danés.

No hubo mejor manera de finalizar estas jornadas que contar con una nueva mesa de experiencias, esta vez de la mano de profesionales en la atención directa de la protección a la infancia, y de la mano de uno de los protagonistas de incalculable valor como lo es un antiguo usuario del sistema de protección infantil. La mesa de experiencias fue denominada bajo el título de “El milagro de resiliar en la mayoría de edad tras salir del sistema de protección a la infancia”. Bajo este título, pudimos escuchar claves fundamentales a tener en cuenta para mejorar nuestro sistema de protección infantil actual.

Solo me queda felicitar y agradecer a la organización, profesionales y colaboradores que ofrecieron generosamente lo mejor de sí mismos al público que allí asistíamos, todo ello bajo un clima de buen trato como ejemplo de lo que nuestros niños y jóvenes necesitan de nosotros como adultos.

César Sánchez Prieto

 

Las etiquetas no siempre ayudan

Las etiquetas no siempre ayudan

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Desde hace un tiempo me estoy dando cuenta de todas las etiquetas que se nos ponen a las personas adoptadas. Sé que siempre se ponen por una  buena causa como es conseguir que tanto administraciones, como profesionales y familias etc. Sean cada vez más conscientes de nuestra realidad y por tanto se involucren más en todos los ámbitos que conlleva la adopción. Algunas de estas etiquetas son: TDAH, trastornos del aprendizaje, niñ@s problemáticos, trastornos de conducta, traumas, etc.

Cuando busco en internet artículos sobre adopción lo primero que aparece es todo aquello relacionado con los problemas que podemos tener en la escuela, los problemas que podemos crear en nuestras familias, los problemas que tenemos por el mero hecho de ser adoptad@s etc, todos ellos vienen acompañados con sus respectivas etiquetas. Las cuales ayudan a entender y comprender ciertas actitudes que podemos tener,  por supuesto que debemos dar a conocer las posibles dificultades con las que nos encontramos  para que así se pueda  facilitar nuestra integración en la vida cotidiana.

Pero… ¿realmente estas etiquetas siempre nos ayudan? Yo lo dudo, me planteo diferentes situaciones en las que estas etiquetas me pueden perjudicar. Por ejemplo  cuando una persona me vaya a contratar  y asocie: “persona adoptada=problemática, TDAH, etc” o  a la hora de establecer nuevas amistades, o vínculos sociales en los que la gente pueda asociar la adopción a una personalidad inmadura.

Por estos motivos considero que hay que empezar a usar etiquetas como “resiliencia” “esfuerzo” “empatía”, ya que son otras de las cualidades que tenemos las personas adoptadas  y que nos pueden ayudar no solo a integrarnos sino también a valorarnos más a nosotros mismos.

                                                                                                              Vandita García Garrido